NOVEDADES / PRENSA

El feedlot último modelo

La Nacion Campo
28 DE ENERO DE 2012

El desafío del negocio pasa por la eficiencia y la producción de más kilos para compensar el mayor valor de la invernada de compra.

 

Para el negocio de los feedlots, 2011 no fue un año de vacas gordas. Los corrales tuvieron una ocupación del 54%, la menor disponibilidad de terneros se sintió con fuerza, hubo un desfase en la relación invernada de compra/gordo que, en opinión de muchos, complicó la actividad y se perdió plata. Pero, como sucede con cada año que comienza, las expectativas vuelven a renovarse. Por ello, para hablar de este negocio, que aporta el 50% de la faena (ese porcentaje trepa a más del 65% si se consideran los corrales caseros), La Nacion convocó a empresarios del sector. El precio del ternero, el valor del maíz, la expansión de la actividad a zonas marginales, la exportación y, en especial, cómo viene redefiniéndose el negocio desde 2009 fueron algunos de los temas abordados con Santiago Doval, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot (agrupa a 450 firmas con una capacidad de encierre de más de un millón de cabezas) y responsable de Dovales SA (Tandil); Antonio Lopez Da Silva, de Don Corral (Las Flores ); Ignacio Rivarola, de Proteco SA (San Pedro) y Rodrigo Troncoso, gerente de la entidad que nuclea a los feedloteros.

 

-¿Qué balance hacen de 2011?

Da Silva: -Se perdió plata, lisa y llanamente.

Troncoso: -En promedio, las pérdidas estuvieron en los 100 pesos por animal. 

Da Silva: -Tuvimos un valor desfasado de la invernada, de 20/40%, respecto del gordo. Esto nos llevó a incorporar más kilos por individuo, con más tiempo.

Doval: -Fue un año negativo en cuanto a rentabilidad. Compramos el ternero a 12 pesos y terminamos vendiendo a 9,50 pesos.

Rivarola: -Tuvimos un faltante de hacienda importante, con menos terneros en oferta y retención, y una diferencia del gordo con la invernada.

Troncoso: -Hoy el engorde a corral está en una transición. Hasta fines de 2009, el negocio en la Argentina tenía su rentabilidad en la compraventa. Se compraba invernada a 3 pesos el kilo, el costo del kilo producido en los corrales rondaba los 4/4,5 pesos y el animal terminado tenía un precio de 3,5 pesos el kilo vivo. Así, pues, se le ganaba 0,5 centavos a cada kilo comprado y se perdía entre 0,5 y $ 1 por cada kilo producido. Por lo tanto, se apuntaba a encierres cortos, de 60/90 días, 100 kilos de producción, y a rotar el capital, vender y volver a encerrar, varias veces al año.

Doval: -Pero a partir de 2010, con la revalorización de la invernada, el negocio pasó a encontrar su rentabilidad en los kilos producidos. Con invernadas de $ 12 el kilo y costos de producción que rondan los $ 6,5 y el precio de venta del animal terminado en unos $ 9, tenemos que se pierden $ 3 por cada kilo comprado y se pueden ganar $ 2,5 en cada kilo producido. De esta manera, es fundamental poder meter la mayor cantidad de kilos posibles en los corrales, para compensar o amortizar el costo del ternero de invernada comprado. El negocio está en la producción de la mayor cantidad de kilos posibles.

De acuerdo con los empresarios, en 2009 comprar y encerrar 1000 terneros representaba un capital hacienda de 600.000 pesos. Hoy, esa misma cantidad de animales representa 2,5 millones de pesos. Además, alimentar 1000 terneros costaba alrededor de 400.000 pesos en unos 70 a 80 días; ahora, en cambio, esa cifra es de 1 millón de pesos, pero con 120 días.

Doval: -Tenemos el doble de costo y por más tiempo. Aunque en producción de carne como mínimo los animales salieron con un 10% más de carne.

 

-¿Qué variables buscaron para seguir en el negocio en 2012?

Doval: -Se buscaron nuevos negocios y se apuntó a ser más eficientes en la compra, evaluando todas las variables, calidad del ternero, gastos, metiendo más kilos con menos costos.

Rivarola: -También se apuntó a hacer manejo, análisis de las materias primas recibidas y a controles de calidad.

Troncoso: -Además, desde la cámara venimos capacitando al personal, tanto para el que va arriba del tractor y entrega el alimento como para el que hace tropa y sanidad.

Da Silva: -Este es un sistema donde no podemos parar y hay que buscar el modo de recuperar lo perdido. Por eso, por ejemplo buscamos categorías como novillitos para producir más kilos. Además, buscamos insumos que generen la mejor conversión, usando extractos vegetales y aceites esenciales.

 

-¿Cuál es la perspectiva de precios para este año?

Doval: -La expectativa es que la brecha (invernada/gordo) no sea tan grande.

Rivarola: - Lo ideal sería tener un precio normal y que el gordo tenga un mejor valor.

Da Silva: - Esperamos que la brecha disminuya y que quede en 10 a 20 por ciento. Además, esperamos un aumento en las cabezas de destete, con un millón más de terneros. Esto es, un 8 a 10% más de terneros.

 

Menos terneros

Según datos del Senasa, los terneros destetados en 2011 (servicio 2009 y parición 2010) fueron 11.800.000. El consultor Víctor Tonelli le dijo a La Nacion que la proyección para 2012 es que esa cifra ahora se ubicaría en torno de 12,5 millones de cabezas. Para recordar, el promedio de terneros destetados entre 2004 y 2008 fue de 14.750.000.

 

-¿Qué peso puede tener el maíz en el negocio?

Doval: - El maíz ya se encareció, pero creemos que no va a ser determinante.

Da Silva: -Para nosotros tiene más impacto la brecha flaco/gordo.

 

-¿Ven cercana la posibilidad de participar del cupo de Europa para la carne de feedlot?

-Troncoso.Si eso sale, sería una alternativa más de negocio para la Argentina.

Legalmente estamos en los últimos trámites. Hoy son 45.000 toneladas sin pagar arancel y donde participan Uruguay, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, pero no hay cupos por países sino que lo manejan los importadores.

Rivarola: -Esto daría para pagar más el ternero, tener mayor mano de obra y más valor agregado.

 

-¿Qué expectativas tienen de que se apruebe el uso de promotores de crecimiento?

Doval: -Esperamos que esto se resuelva, ya que estamos dejando de producir un montón de kilos. Que ya se lo hayan dado para los cerdos es una buena señal.

Según los especialistas, esta tecnología podría contribuir a aumentar de 12 a 15% los niveles de producción. En la actualidad, Europa no permite la carne tratada, pero, para los empresarios, sin dejar de atender esa necesidad, se podría avanzar en la habilitación para el uso de esta tecnología con el fin de atender con más producción a los mercados que no ponen reparos.